Este programa de entrenamiento combina los conocimientos que tenemos hoy sobre la adaptación ósea junto con los métodos de entrenamiento y ejercicios de Louis Cyr, uno de los hombres más fuertes de la historia. El resultado es una de las herramientas más potentes para someter al hueso a estímulos de fuerza.
Incluye 6 semanas de programación + 1 semana de descarga, entrenando solo 3 días por semana. Es una estructura que se puede repetir durante meses o años, simplemente ajustando las cargas como se explica en el programa. Incluye además un apartado explicativo sobre el desarrollo óseo y principios básicos de nutrición y hábitos para favorecer la salud y adaptación de este tejido. Es una rutina preparada para poder realizarse en cualquier gimnasio de forma segura y con máxima efectividad.
Tendrás acceso a un vídeo grabado por mí en el que explico de forma detallada la ejecución de todos los ejercicios, para que puedas realizarlos con una buena técnica desde el primer día. Podrás acceder a este contenido a través de tu cuenta de usuario.
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Louis Cyr fue probablemente el mayor exponente de fuerza máxima que ha existido en la historia. Nació en Canadá en 1863 y falleció en 1912, dejando un legado que, más de un siglo después, sigue marcando la historia del entrenamiento de fuerza.
Con solo 18 años ya pesaba más de 100 kilos y venció en duelo al hombre más fuerte de todo Canadá en ese momento, David Michaud. Fue bendecido por la genética, sí, pero también por una ética de trabajo inhumana y una pasión desmedida por levantar peso. Esa misma pasión, que le guió toda su vida, lo llevó a realizar exhibiciones incluso cuando su salud estaba comprometida, porque su fuego interno no entendía de pausas.
A lo largo de su vida fue acumulando hazañas absolutamente irrepetibles:
Por si fuera poco, en 1890, Cyr desafió públicamente a Eugen Sandow, que era considerado el hombre más fuerte de Europa. Pero Sandow no aceptó el reto. ¿Por qué? Quizás porque sabía que no tenía ninguna posibilidad.
Su cuello medía 58 cm, más que el de Mike Tyson en su mejor momento (52 cm). Sus bíceps, 54 cm. Y en 1898, en el circo de John Robinson, se ofreció una recompensa de 25.000 dólares a cualquiera que pudiera igualar las hazañas de Louis Cyr. Esa cifra hoy equivaldría a más de 943.000 dólares, casi un millón. Nadie lo consiguió.
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